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Disposición del material en la movilización y traslado

Vamos a tratar la disposición idónea del material de soporte vital en los sistemas de movilización, para que no entorpezca la maniobrabilidad en el traslado y sin ocasionar perjuicios en los pacientes críticos.
Trataremos por pasos el procedimiento de movilización dependiendo de la patología del paciente y la zona de evacuación.
 
Válidos en domicilio. Tipo de paciente que va a ser cooperador, y la movilización a una silla de ruedas va a ser fácil. La evacuación se hará bien por medio de un aparato elevador, o por las escaleras del inmueble si no tuviese ascensor. En este caso tendrá que efectuarse por medio de dos técnicos. El primer TTS se situará en la cabeza del paciente, inclinando hacia él la silla y dejando en el aire la zona de los pies del paciente, para así el segundo TTS coger por los mangos que tiene provista la silla y comenzar el descenso por la escalera, situándose en el sentido de la marcha. Este tipo de maniobra se efectuará mejor entre dos personas, pues es más difícil perder el equilibrio que si hubiese más personal. Sujetaremos al paciente mediante las correas de la silla para evitar caídas involuntarias.
 
Encamados en domicilio. El traslado se hará de la misma forma que un paciente válido, con la diferencia del traspaso de la cama a la silla. Esto se efectuará cogiendo un técnico los antebrazos de la víctima, pasando sus manos por debajo de las axilas y otro TTS cogerá por las rodillas, siempre haciendo flexión con las rodillas para no doblar la espalda y no tener ningún tirón al momento de elevar al paciente hasta la sillas. Es la técnica más utilizada en pacientes conscientes y no válidos.
 
Con fracturas de miembros. Lo primero que habrá que efectuar será la inmovilización del miembro dañado y alineación de los miembros, para la posterior colocación de la camilla de cuchara y la consiguiente movilización hasta la camilla de la ambulancia. Ya en la camilla de cuchara se procederá a atar al paciente por medio de las correas de sujeción provistas para tal efecto. Se utilizarán tres correas, una en las piernas, otra sujetando la zona de las caderas y la tercera pasándola por debajo de las axilas del paciente. La técnica de colocación de la camilla de cuchara es la descrita en el apartado anterior.
El traslado se efectuará con un TTS en la cabeza y otro TTS en los pies colocado en el sentido de la marcha. En el caso que sea necesaria la participación de más efectivos, se colocara en los laterales de la camilla.
Movilización de pacientes
 
Con problemas respiratorios. En la atención de un paciente con problemas respiratorios será necesario la aportación de oxigenoterapia, con la consiguiente utilización de una botella de oxígeno portátil, la cual deberá ir acompañando al ocupante hasta el vehículo con el que se le va a trasladar a un Centro Hospitalario.
La posición idónea del paciente será la de Fowler. Para ello nuestra primera elección será la silla de ruedas y si no es posible, utilizaremos la propia camilla de la ambulancia.
 
Problemas cardiacos. Primará la administración tanto de soporte respiratorio como circulatorio y la monitorización cardiaca. Por eso que tendremos que prever toda la disposición del material que vamos a utilizar. Procuraremos realizar la evacuación en posición de sentado. Puede ser el caso de una insuficiencia cardiaca o un edema agudo de pulmón. El traslado se efectuará por medio de la silla de ruedas o con camilla de ambulancia elevada.
En la silla se podrá acoplar el monitor en la parte trasera y en la camilla en el lado izquierdo del paciente, para no tener inconvenientes de espacio dentro de la ambulancia.
 
El paciente crítico. Aquel cuya situación clínica conlleva alto riesgo. Su manejo conllevará movilizaciones e inmovilizaciones de precisión, material altamente tecnificado (monitor-desfibrilador, ventilación mecánica, sueroterapia…)
En un paciente en vía pública, tras realizar la primera valoración y estabilización de emergencias, se realizarán las maniobras de inmovilización-movilización de emergencias, realizándose el traslado hasta la unidad móvil en camilla de cuchara o ayuda de tablero espinal hasta el colchón de vacío, que estará previamente colocado en la camilla de la ambulancia.
En los domicilios, la movilización por las escaleras del inmueble se realizarán inmovilizando al paciente por medio de correas destinada a este fin, y procurando la sincronización de todo el equipo asistencial y del aparataje para lograr nuestra meta. Así, los TTS se dispondrán a los pies y cabecera del enfermo, y el personal sanitario ayudará controlando el buen funcionamiento del material utilizado, y las maniobras de traslado.

Repasando las posiciones de traslado más comunes

POSICIONES DE TRASLADO

En nuestro día a día, existen ocasiones en las que se nos puede pasar por alto la importancia que tiene sobre la salud del paciente algo tan nimio como el hecho de adoptar una correcta postura (antes, durante y después del traslado). Sin embargo, una amplia bibliografía muestra los beneficios que el tratamiento postural tiene sobre la clínica de algunas patologías. Puede observarse como mejora de la función respiratoria, del estado hemodinámico, ayuda a prevenir nuevas lesiones y, lo más importante, favorece la comodidad del paciente.

A continuación veremos las principales posiciones que podemos barajar en función de la patología existente. También es posible realizar cambios en las posturas principales con el fin de adaptarlas mejor a las necesidades del enfermo

 

POSICION: DECÚBITO SUPINO

De cúbito supino

El paciente reposa tumbado en 180º con el cuerpo hacia arriba. Dependiendo de la literatura, es considerada como una de las posiciones más frecuentes de traslado.
Indispensable en casos de politraumatismo para que el alineamiento vertebral se cumpla, previa inmovilización y sujeción (collarín e inmovilizador craneal – comúnmente conocido como dama de elche -, colchón de vacío/tablero espinal). También sirve como postura antiálgica si el paciente flexiona en esta posición los miembros inferiores en patologías de etiología abdominal.

 

POSICION: DECÚBITO LATERAL

De Cúbito Lateral

POSICION: DECÚBITO LATERAL

El paciente está recostado sobre su lado derecho o izquierdo. El lado a elegir es importante según la patología. Por ejemplo, en el caso de las gestantes durante el tercer trimestre de embarazo (sin amenaza de parto), debemos pedirles que se coloquen sobre su lado izquierdo, para evitar aprisionar con el peso de su cuerpo la vena cava y que el riego sanguíneo a la placenta y al feto se vea afectado.
También podemos aplicar al paciente la PLS o Posición Lateral de Seguridad, indicada en pacientes con bajo nivel de consciencia en los que no es necesario/no es posible aislar la vía aérea. Para colocar a la persona en esta posición debemos partir del decúbito supino:

Colocaremos el miembro superior por su cara interna flexionado en un ángulo de 90º respecto al cuerpo.

Manteniendo el miembro inferior del mismo lado en posición anatómica (estirado), flexionaremos el hemicuerpo contrario (miembro superior e inferior) simultáneamente y de nuevo en 90º tomando la camilla como eje.

Giramos el cuerpo hasta que quede en posición lateral.

Para alinear la vía aérea y que el paciente mantenga su permeabilidad sin necesidad de una cánula oro/nasofaríngea, colocaremos el dorso de la mano correspondiente al miembro opuesto a la camilla, bajo el pómulo del lado facial contrario.

POSICION: DECÚBITO PRONO

De cúbito prono

No es una posición que se emplee con frecuencia, pues el enfermo debe tumbarse con el cuerpo hacia abajo. Estaría indicada en caso de heridas o quemaduras en la espalda, así como problemas vertebrales u objetos enclavados (accidentes, apuñalamientos, etc.)

 

POSICION: SEMIFOWLER

El paciente se encuentra semi-incorporado, formando un ángulo de 30º respecto al eje horizontal. Muy empleada para traslados estándar, es decir, enfermos sin problemas ventilatorios, circulatorios o neurológicos. Esta posición suele ser cómoda para el paciente pues minimiza la cinetosis por el movimiento del vehículo asistencial.

 

POSICION: FOWLER

Fowler

El enfermo se encuentra incorporado, formando un ángulo de 45º respecto al eje horizontal. Estaría indicada en pacientes con un grado moderado de disnea, cardiópatas, fracturas de miembros inferiores (con estos correctamente inmovilizados), con cierto grado de confusión u somnolencia.

POSICION: FOWLER ALTA

El paciente se encuentra en sedestación, formando un ángulo de 90º respecto al eje horizontal. Recomendado en situaciones de disnea severa, pacientes obesos con dificultad respiratoria, así como en caso de náuseas con posibilidad de vómito sin afectación del nivel de consciencia.

 

POSICION: TRENDELEMBURG

Trendelemburg

El paciente mantiene la alineación de la columna vertebral, pero su eje horizontal se ve desplazado elevando miembros inferiores (MMII) por encima del plano craneal. Idónea para pacientes en shock (preferentemente los de tipo hipovolémico y hemorrágico), deshidratación extrema y dificultad de acceso a la vía aérea para intubación orotraqueal (IOT). Algunos estudios ponen en duda la efectividad real de esta posición en el shock, sin embargo sigue siendo un punto fuerte en los manuales sanitarios.

 

POSICION: ANTI-TRENDELEMBURG

Trendelemburg Invertida

Al igual que en el trendelemburg, se preserva la alineación espinal. Sin embargo, el giro se invierte, y es la cabeza la que se eleva por encima del plano de los MMII. Está recomendada en casos de traumatismo craneoncefálico, sospecha de daños cerebrales y lesiones torácicas que impliquen, a su vez, problemas a nivel medular.

POSICION: MIEMBROS INFERIORES EN EL AIRE

El paciente se encuentra sentado con sus piernas colgando en el borde de la camilla. De este modo se consigue evitar una sobrecarga de volemia en casos de edema agudo de pulmón e insuficiencia cardíaca. El líquido secuestrado en el tercer espacio (generalmente edemas) permanece en los MMII y no se reincorpora a la circulación sistémica.

POSICION: EMBARAZADAS CON AMENAZA DE PARTO

Gestantes con dinámica de parto: la paciente se encontrará en posición de semi-fowler en sentido contrario a la marcha. Para favorecer la posibilidad de alcanzar el hospital antes de que se produzca el parto, se debe insistir a la parturienta que intente cruzar las piernas para frenar la salida del niño. Si existiese sospecha de prolapso del cordón umbilical, con extremo cuidado se ha de colocar a la mujer en posición genupectoral o mahometana para intentar impulsar la presentación hacia la parte superior del canal del parto y, a su vez, disminuir la presión de la presentación sobre el cordón umbilical:

Se colocará a cuatro patas sobre la camilla.

Inclinará el tronco hasta que el tórax quede en contacto con la camilla.

Debe ladear la cabeza a la vez que queda apoyada sobre la mano en una posición que le resulte cómoda.